domingo, 20 de mayo de 2018

MARCO TEORICO. U2.S5.A2


Siguendo con las actividades del trabajo en la unidad 2, sesión 5. Les presento la actividad 2



 Descripción del problema

Nuestro planeta tierra está formado por  diversos elementos animado e inanimados.
De tal afirmación considerero que el ser humano es un elemento que ha jugado un papel existencial importante, y que también a dirigido con su actuar diversos destinos del medio ambiente, teniendo en cuenta que el medio ambiente es todo aquello que gira en torno del humano, por ejemplo el clima, diversidad vegetal, aire, suelo, diversidad animal, entre otros no menos importantes pero que debemos dejar espacio para el tema del agua.

El Hombre y el agua son un binomio interesante de analizar; por un lado el Hombre desde su aparición en el planeta se va multiplicando rápidamente dando como resultado que actualmente se considera que ya hay un excedente en población.

Por su parte el agua cumple un ciclo vital, es decir no perece, pero lo cierto es que hay una cantidad definida del vital líquido, aunque a nivel mundial pareciera que hay mucha agua en parte cierto, pero no toda el agua que nos deja ver una imagen satelital desde el exterior de nuestro planeta es para consumo Humano, es decir que hay mas agua salada de mares y que sin un tratamiento especial no se puede consumir.

Fuentes de investigación estiman que del total de agua terrestre, sólo el 0.007 % es realmente para consumo (L’vovichel al.1995,Simonovic 1999)..

Reflexionando lo anteriór nos lleva a concluir que si bien es cierto que en los inicios de la historia humana y la tierra habia mucha agua, que parecia una fuente inagotable para la poca humanidad, a hoy la  sobre población mundial ha rebasado y  por mucho lo existente de agua, es decir hay mas humanidad que agua.

Sin embargo existe la necesidad de hacer algo por seguir teniendo el abastecimiento necesario para las actividades del Hombre, pero estamos cayendo en lo irracional, no estamos considerando, ni creemos que este recurso se puede acabar si no lo sabemos administrar o en el otro caso tratar nuestras aguasque ocupamos en las variadas actividades Humanas como lo son aguas residuales del uso doméstico, agrícola, industrial, etc.



 Hay organismos que están dedicando esfuerzos importantes para dar solución a que nos estamos acabando el agua de consumo por que como dije ya somos muchos, y el agua que usamos la contaminamos de una u otra forma y es en este tema en donde quiero enfatizar más este trabajo buscar respuestas a ¿que se está haciendo con las aguas que ya utilizamos?, ¿Quiénes se encargan de este tema?, como se tratan las aguas residuales de la industria de plaguicidas?.

HIPOTESIS:
Lo que hipoteticaménte me lleva a pensar que el agua no se está cuidando, no se está tratando adecuadamente, es decir no hay trabajo de concietización y que sise realiza adecuadamente acotaremos la crisis de agua por persona.

Aunque pudiera haber mas preguntas lo cierto es que con algo debemos empezar y no solo escuchar el tema, debemos ser participes de la solución en lo que nos corresponda, debemos hacer conciencia de lo importante que es cuidar, mantener, recuperar, tratar nuestro líquido vital.

OBJETIVO GENERAL: Investigar el cuidado y uso del agua.

Objetivos Especificos:
Conocer que cuidado se da a el agua, destino y tratamiento de las aguas re
siduales de uso humano.
Conocer el proceso de tratamiento de aguas residuales en una planta de agroquímicos. 



Para responder estas preguntas hare consultas que me lleven a un panorama general de dicho problema, adquiriendo datos de fuentes documentales en el municipio de matamoros puebla.

Hare un análisis de tales datos y complementare con investigación de campo realizando algunas preguntas a personas que tengan inferencia en el proceso del tratamiento y cuidado, del agua.


jueves, 17 de mayo de 2018

Bibliografia

Presento la Bibliografia:

Bibliografía



CARABIAS LILLO, J. (06 de 01 de 1997). NM NMX-AA, DO de la Federación - dof.gob.mx. Obtenido de NM NMX-AA, DO de la Federación - dof.gob.mx: http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=4863829&fecha=06/01/1997
de la Peña, M. E., Ducci, J., & Zamora, V. (2013). Tratamiento de las aguas residuales en México. Banco Interamericano de Desarrollo.
de la Peña, M. E., Ducci, J., & Zamora, V. (2013). Tratamiento de las aguas residuales en México. Banco Interamericano.
Conagua, Semarnat. Estadísticas del Agua en México. Edición 2011. México. 2011.



Seleccion y recuperación de los datos


Hola, presento la Actividad 1, S5, U2
Seleccion y recuperación de los datos

El agua en México y el mundo
ALEJANDROTOLEDO

INTRODUCCIÓN
Las aguas dulces del mundo constituyen un recurso escaso, amenazado y en peligro. De acuerdo con los estudios sobre los balances hídricos del planeta solamente el 0.007% de las aguas dulces se encuentran realmente disponibles a todos los usos humanos directos. De esta pequeñísima porción dependen procesos sociales vitales. Las más recientes evaluaciones de los especialistas y organizaciones internacionales conectadas con los problemas del agua, sugieren que para el año 2025 más de las dos terceras partes de la humanidad sufrirá algún estrés por la falta de este líquido (L’vovichel al.1995,Simonovic 1999).
Por eso se impone, al inicio del tercer milenio, como la primera gran tarea para científicos, planificadores y políticos conectados con los problemas del manejo de los recursos hídricos, una reflexión sobre el paradigma del agua que se ha consolidado en el mundo en los últimos cien años, para poner en el balance sus logros y limitaciones. Se trata de un esfuerzo por repensar este paradigma a la luz de los grandes problemas que confronta la vida en el planeta ante el agotamiento y el deterioro de sus recursos hídricos.

LOS RECURSOS ACUÁTICOS DEL MUNDO

De los aproximadamente 113,00 km3 de agua que se precipitan cada año sobre la Tierra en el ciclo hidrológico, cerca de 71,000 km se evaporan y retornan a la atmósfera, el resto, unos 42,000 km3, recargan los acuíferos o retornan a los océanos por la vía de los ríos.

Constituyen los recursos acuáticos renovables, las aguas dulces del planeta. Sin embargo, los volúmenes realmente disponibles de estos recursos sólo se estiman entre 9,000 a 14,000 km3. Y lo que es más: un monto sustancial, aproximadamente el 70%, es necesario para sostener los ecosistemas terrestres, lo que reduce a un 30%, unos 4,200 km3, las disponibilidades reales para todos los usos humanos directos. Si este volumen se divide entre los 6,000 millones de seres humanos que pueblan la Tierra, a cada persona le corresponderían unos 700 km3al año. Sin embargo, los recursos acuáticos del planeta varían considerablemente en espacio y tiempo. La mayor parte de estos recursos se ubican en Asia y Sudamérica (13,500 y 12,000 km3por año, respectivamente) y los montos menores se encuentran en Europa, Australia y Oceanía (2,900 y 2,400km3 por año, respectivamente). Pero las posibilidades de utilizar estos recursos acuáticos están determinadas no solamente por su disponibilidad sino también,  y especialmente, por su variabilidad a lo largo del año. La mayoría de los recursos de agua dulce del planeta se concentran en sólo seis países: Brasil, Rusia, Canadá, EE.UU., China e India. Más del 40% de los ríos del mundo se concentran en estos países
El mayor de ellos, el Amazonas, contribuye con el 16% de los montos totales descargados por los ríos del planeta. El 27% de las aguas dulces de la Tierra corresponden a los aportes de cinco grandes cuencas de aguas: Amazonas, Ganges-Bramaputra, Congo, Yantzé y Orinoco. Los ríos con flujos promedios superiores a los 100 km3por año concentran el 46% delos recursos de agua dulce de la Tierra. Pero estos flujos son estacionales. Cerca del 45-55% tienen lugar en los periodos lluviosos del año. La cantidad de recursos acuáticos en los continentes varía de acuerdo con las estaciones del año. Por ejemplo: la mayor parte de los  flujos en los ríos de Europa ocurren entre abril y julio (46%), en Asia, durante junio y octubre (54%), en África en septiembre-diciembre (44%), Sudamérica durante abril-julio (45%) y Australia y Oceanía durante enero-abril (46%). En promedio cerca del 46% del total global de las descargas de los ríos ocurren entre mayo y agosto (Shiklomanov 2000).

La realidad es que la distribución del agua dulce es desigual entre las regiones naturales y económicas del planeta. Cerca del 75% de la población humana se concentra en países y regiones donde sólo existe el 20% de las disponibilidades de agua. Por el acelerado deterioro de los recursos acuáticos esta situación empeorará en el futuro próximo.
Se espera, en efecto, que hacia el 2025, el 80% de la población de la Tierra viva bajo condiciones de alta y muy alta escasez de recursos hídricos. Para esa época, una tercera parte de la población vivirá en situaciones consideradas como altamente catastróficas
Por la falta de agua. Por ello resulta claro que durante una buena parte del siglo XXI los problemas vinculados con la disponibilidad de agua seguirán estando a la cabeza de
Los temas críticos para la supervivencia humana, de la producción de energía y alimentos.

EL PARADIGMA ACTUAL DEL AGUA: ECOLÓGICAY SOCIALMENTE INSOSTENIBLE

La distribución del agua dulce sobre la superficie de la Tierra ha cambiado notablemente como resultado de los esfuerzos directos del hombre para manejarla.

Estas alteraciones se acentuaron conforme la humanidad se urbaniza y también como resultado del impuesto por la revolución agrícola de los últimos decenios. Las principales acciones directas se iniciaron con la manipulación de los flujos de los grandes ríos, las presas de almacenamiento, el drenaje de los humedales, el transporte del agua a los centros urbanos, la explotación de los acuíferos y la irrigación de tierras agrícolas. La navegación, la agricultura, la industria, la generación de energía y los usos domésticos han sido en esta fase de la historia humana, las principales actividades económicas que dependen directamente del agua. Estas actividades antropogénicas han terminado por modificar los flujos de agua dulce de los principales ríos del mundo, cambiando sensiblemente las tasas de evaporación y la calidad de las aguas por el incremento sustancial de los desechos tóxicos (L’ vovichel al.1995).

La irrigación ha sido con mucho el mayor consumidor de agua en el mundo: Cerca de 69% (lo que corresponde a unos 483 m3 por persona al año); le sigue la industria con aproximadamente el 23%, equivalente a 161 m3 persona/año, y solamente el 8% del agua dulce se encuentra disponible para los usos domésticos, lo que  representa unos 56 m3/ persona/año, equivalente a 153 litros por persona al día.

Las consecuencias biológicas de estas formas de consumo no han sido completamente  cuantificadas, pero tienen que ver con los cambios de los ecosistemas fluviales a lagos artificiales, con la conversión de ecosistemas de zonas áridas y semiáridas en tierras para irrigación en más 250 000 km2 y con el hecho de que más de 150, 000 km2 de humedad les han sido drenados y canalizados en diferentes costas en el mundo, todo ello junto con el persistente deterioro de la calidad de las aguas dulces de la Tierra.

 El hecho es que bajo las pautas económicas de nuestra actual civilización industrial, las  actividades productivas han magnificado los efectos adversos de la desigual distribución de los recursos acuáticos en el mundo (Perry et al. 1997, 1999). Los patrones actuales de usos humanos del agua están ampliamente basados en las experiencias de los países de climas templados que no confrontan los grandes problemas de escasez de agua en el mundo. Estos patrones y sus correspondientes soluciones tecnológicas integran un paradigma de manejo que se propone como universalmente válido (Niemczynowicz 2000).

La aplicación de esta perspectiva ha significado progresos indudables en la solución de algunos problemas en un número reducido de países ricos, pero también, debido a sus altos costos y a la necesidad de los avanzados conocimientos tecnológicos que implica, ha frenado el progreso y causado la degradación ambiental de países donde los recursos son escasos. Tal paradigma impulsado desde las sociedades industrializadas ha modificado dramáticamente el ciclo del agua a través de espectaculares proyectos de ingeniería para el control de los flujos, la generación de hidroelectricidad, de agua para irrigación y para los usos domésticos e industriales (Gleick 1998,1999-2000 a y b).

En el marco de este paradigma, tres factores han controlado la planificación y el manejo del agua en los últimos 100 años: a) el crecimiento de la población mundial; b) los cambios en los estándares de vida que conlleva la urbanización de la población y c) la expansión de la agricultura irrigada. Entre 1900 y el año 2000 la población del mundo pasó de 1,600 a 6,000 millones de seres humanos. En este lapso, el porcentaje de población urbana se incrementó de 13.6% en 1900 a cerca de 60% en el año 2000, y la tierra bajo irrigación se elevó de 50 a 267 millones de hectáreas. La planificación hidráulica se basó en las proyecciones de la población, de la demanda per cápita de agua para satisfacer las necesidades de una población crecientemente urbana y la de los insumos de las actividades económicas: todas ellas, variables en continua expansión en la civilización industrial contemporánea. Los problemas de manejo de los recursos hídricos se transformaron bajo este paradigma en un mero ejercicio de cómo hacer frente a las demandas crecientes de estos recursos, cómo cerrar la brecha siempre en aumento entre demandas en continua expansión y ofertas limitadas. Todas las soluciones se enfocaron
por el lado de la oferta: se asumió que los déficits podrían siempre satisfacerse tomando del ciclo hidrológico el agua necesaria mediante cada vez más sofisticadas infraestructuras físicas (presas, acueductos y sistemas de transferencias entre regiones hidrológicas).

Sin duda, bajo este paradigma se resolvieron algunos problemas. La producción de alimentos en algunos países industrializados de Europa y en los Estados Unidos de América superó espectacularmente al crecimiento de sus poblaciones. La hidroelectricidad hizo contribuciones valiosas a la disminución de los efectos de los gases de efecto invernadero derivados del uso de combustibles fósiles. Las ofertas de agua de alta calidad eliminaron las enfermedades de origen hídrico en Europa y los Estados Unidos prácticamente desde principios del siglo pasado. Pero esta manera de resolverlos problemas se apoyó siempre en cuantiosas inversiones y en tecnologías altamente sofisticadas, no disponibles para la mayoría de las naciones pobres del mundo. Por ejemplo: se estima que los EE.UU. tuvieron que invertir durante el siglo pasado algo así como 400 billones de dólares en sus grandes  proyectos de ingeniería hidráulica. El monto de inversiones que fueron necesarias para reproducir este paradigma en el mundo fue todavía mayor. Pero el hecho es que los costos de este modelo están lejos de ser puramente económicos.

La destrucción de ecosistemas, la desaparición de la faz de la Tierra de miles de especies florísticas y faunísticas sepultadas bajo los vasos de las más de 40 mil presas construidas en el mundo, la dislocación de poblaciones humanas, la inundación de sitios de importancia cultural, la perturbación de procesos sedimentarios y la contaminación de los recursos hídricos han sido, entre otros, los costos que hay que cargar al paradigma de manejo del agua que ha prevalecido en el último siglo.

Este paradigma ha demostrado ser ecológica, económica y socialmente insostenible y debe cambiar el bien de la humanidad y de la vida sobre la Tierra. Las soluciones que se ofrecen a los problemas vinculados con los diferentes usos del agua no garantizan la sostenibilidad de los recursos acuáticos de la Tierra. Así nos lo hacen ver sus diferentes estilos de consumo y su ignorancia de los montos necesarios para cubrir los diferentes servicios  ambientales de los ecosistemas sustentadores de la vida.

Tres problemas críticos enfrentan en la actualidad este paradigma en términos de su incapacidad para enfrentar exitosamente los grandes problemas de la humanidad. A continuación analizaremos cada uno de ellos.

PRIMERO: LOS USOS DOMÉSTICOS DEL AGUA
A principios del siglo XIX, la población que vivía en las ciudades era aproximadamente de  29 millones habitantes, lo que representaba un escaso 3% de la población mundial. Hacia fines del siglo XX, esta población citadina ya se acercaba a los 2, 500 millones, y representaba casi el 50% de la población mundial.
Este dramático proceso de urbanización se reflejó en tres clases de presiones sobre las aguas dulces: el incremento de las aguas superficiales requeridas para satisfacer las necesidades de la población urbana, el aumento de las aguas de desechos y el decremento de las aguas subterráneas. Durante los últimos 300 años los usos municipales del agua en el mundo se han incrementado 40 veces. En tanto que entre 1900 y 1995 estos usos se han  incrementado por un factor de seis, esto es, más del doble del crecimiento de la población mundial (WMO 1998). En
Este  último periodo, el volumen de aguas residuales pasó de 7 km3a 100 km3
.
A pesar de los avances tecnológicos de la infraestructura hidráulica, cerca de 1.2 billones de seres humanos no tienen hoy acceso a agua limpia. La contaminación del vital líquido es responsable de la muerte de cerca de 25 millones de seres humanos en todo el mundo, entre ellos unos siete millones de niños.

No obstante los esfuerzos hechos durante las últimas dos décadas, se anticipa que para el año 2005 estos déficits ascenderán a 43.3 % de la población humana (Appan 1999).

Cálculos más optimistas consideran que si se logran atenuar las tendencias del crecimiento demográfico hacia el año 2050 “solamente” del 25 al 40% de la población padecerá de una aguda escasez de agua potable  (Milburn 1996).
Los métodos pro puestos por el paradigma dominante del agua para afrontar el rápido crecimiento de las necesidades humanas, especialmente en las áreas urbanas del mundo, han sido costosos e ineficientes. A ello se debe que los problemas en torno del agua seguirán siendo los mayores obstáculos para el desarrollo sostenible de la sociedad humana por varias décadas más, según la Asociación Internacional de Recursos Acuáticos (Niemczynowicz 1997, 2000).

SEGUNDO: EL AGUA PARA LA AGRICULTURA
Al fin del siglo XVII, las áreas irrigadas en el mundo solamente representaban el 2% de la extensión presente y básicamente se concentraban en el sureste, el oriente y el centro del continente asiático; en el delta del río Nilo, en África, y en pequeñas porciones del continente americano. Durante el siglo XVIII estas áreas crecieron a tasas del 2% anual. Pero fue hasta mediados del siglo XX, con la revolución tecnológica conocida como “revolución verde”, que las áreas irrigadas se incrementaron exponencialmente. En el último medio siglo, la tasa media anual de crecimiento de las superficies irrigadas aumentó dos a tres veces.

Para fines del siglo ya existían 2.5 millones de km2 de este tipo de área en el mundo: 170mil km2 en Europa; 1.8 millones de km2, en Asia; 90 mil km2, en África; 275 mil km2
, en Norteamérica; 67 mil km2, en Sudamérica y 17 mil km 2 en Australia y Oceanía.

Los problemas que enfrenta actualmente la agricultura irrigada figura entre las mayores dificultades que sufre la humanidad a nivel global. Hoy se acumulan las evidencias que demuestran que esta clase de agricultura tiene límites ecológicos y no puede enfrentar exitosamente las necesidades crecientes de producción de alimentos porque las disponibilidades de agua se han convertido en un claro factor limitante de sus líneas tecnológicas, especialmente en algunas áreas pobres del mundo afectadas por la carencia de agua.

Una gran cantidad de análisis realizados en diferentes contextos ecológicos y sociales corroboran que la eficiencia en el uso del agua en la agricultura de riego es solamente de 40% (Postel 1997), lo que significa que más de la mitad del agua que se emplea en esta clase de agricultura jamás llega a transformarse en alguna clase de alimentos. Desde la perspectiva de sus costos energéticos, la eficiencia global de la irrigación en muchas cuencas del mundo no es sensiblemente mayor que las tecnologías empleadas por la  agricultura tradicional. Es más: en muchos casos esta agricultura mecanizada ha demostrado ser mucho menos eficiente energéticamente que la agricultura tradicional, como son los casos de las tecnologías adecuadas en las montañas andinas, en las montañas y las planicies de inundación centroamericanas y en los valles centrales mexicanos. A esto habría que agregarle otros factores desfavorables para la agricultura industrializada como las pérdidas en la cosecha, el transporte y la comercialización, que ascienden al
20% de la producción en esta clase de agricultura.

La agricultura irrigada ha sido particularmente beneficiada con una política de subsidios de agua y otros insumos (fertilizantes, maquinaria, semillas mejoradas, asistencia técnica, etc.). En las décadas en las que esta agricultura ha dominado el panorama agrícola mundial, los extremadamente bajos precios del agua y de los insumos han alentado cultivos que son altamente intensivos en el uso de agua y energéticamente dispendiosos, pero de mayores rendimientos económicos. Es el caso de las hortalizas, el arroz, los frutales, las materias primas industriales y los cultivos forrajeros. Estas distorsiones del mercado terminaron por hacer de esta agricultura, en los contextos económicos y sociales de los países subdesarrollados, una actividad antieconómica, inequitativa y ambientalmente destructiva.

Pero los límites de estas vías tecnológicas no solamente son físicos y ecológicos, sino también financieros. Hoy se estima que se invierten cerca de 65 billones de dólares anualmente en grandes proyectos relacionados con el uso del agua: 15 billones en proyectos hidroeléctricos, 25 billones más en proyectos sanitarios vinculados con dicho líquido y otros 25 billones en irrigación y drenaje. Cerca del 90% de estas inversiones provienen de recursos internos y, primariamente, del sector público, con frecuencia por la vía de los préstamos internacionales. Estas inversiones representan cerca del 15% de los gastos del sector público en el mundo (Briscoe 1999).

Estas cuantiosas inversiones han impulsado una industria hidráulica marcada y determinada por el paradigma del agua prevaleciente: es altamente intensiva en capital; sus sofisticados estilos tecnológicos no se ligan con las estructuras industriales de la mayoría de países receptores; tiene bajas tasas de retorno asociados con largos períodos de maduración y sus tasas de utilidades son inferiores comparadas con otras ramas industriales. Todo lo cual hace que estas inversiones sean muy escasas en las partes pobres del mundo donde más se requieren. Y, dada la naturaleza altamente volátil del capital financiero en esta época de globalización, lo seguirán siendo en las próximas décadas. Difícilmente el sector gubernamental podrá sostener el ritmo de sus inversiones en el sector hidráulico y la extrema volatilidad del capital financiero internacional y el carácter especulativo de las inversiones privadas dudosamente encontrarán incentivos para acudir a las necesidades del sector eléctrico, a las de agua para irrigación y a las de agua potable para usos urbanos en las regiones del mundo donde más se necesitan de estas inversiones.

TERCERO:LA CALIDAD DEL AGUA.
Pero con todo, la actual “crisis global del agua” no es solamente un problema cuantitativo. Los problemas en torno a la calidad del agua son crecientes (Ongley, 2001). Entre ellos figuran, en un sitio destacado, los vinculados con la salud pública y la pobreza que padecen grandes sectores de la población humana. Organizaciones internacionales como la Comisión de Desarrollo Sustentable de la ONU así como otros organismos internacionales, señalan a la contaminación de las aguas entre las principales causas de la muerte de millones de seres humanos cada año, entre ellos, como ya hemos mencionado, unos siete millones de niños.

Los problemas de la calidad son muy variables entre las regiones y los países en el mundo y, en buena medida, son los reflejos de condiciones económicas y sociales y se encuentran fuertemente vinculados con las aguas dulces: ríos, aguas subterráneas y lagos. Algunos datos pueden darnos una idea de las dimensiones de los problemas que confronta el paradigma del agua cuando se lo enfoca en términos de calidad. El caso de China puede ejemplificar dicha situación: es un país que ha emergido como una gran potencia en el ámbito del comercio mundial en años recientes. Según estimaciones de Smil (1996, cit. por
Ongley 2001: 14), los costos de la contaminación de sus aguas dulces, a principios de los años 90, se estimaban en 0.5% de su PIB que, en términos monetarios, significan montos superiores al valor de sus exportaciones totales en esos años. Para 1998, Weng(1999 cit. por Ongley 2001: 14), estimaba entre 13% y 27% las aguas superficiales de China contaminadas y fuera de las disponibilidades para usos humanos directos, lo que acentuaba dramáticamente sus déficits anuales, estimados en 40 km 3
.
El hecho es que, en términos generales, pocos países en el mundo cuentan con una infraestructura adecuada para evaluar correctamente los múltiples problemas vinculados con la calidad del agua y, por consiguiente, para afrontar exitosamente sus múltiples problemas a este nivel. Lo sofisticado y costoso de las redes de monitoreo, las estructuras científicas necesarias para obtener datos de alta calidad y para valorar los efectos de sinergias entre las múltiples sustancias tóxicas vertidas al ambiente, el desconocimiento de la magnitud de los efectos sobre los mantos subterráneos, la nula capacidad para valorar las complejas y delicadas interconexiones entre aguas continentales, costeras y marinas, constituyen aspectos no resueltos del control de la contaminación de los cuerpos de agua en el mundo.

Según el enfoque del paradigma actual, las infraestructuras científicas y tecnológicas necesarias para afrontar los problemas de la calidad, se orientan al estudio de la química de las aguas de desecho. Sin considerar los procesos y las tecnologías de producción  que generan los contaminantes y sin conocer el funcionamiento y la hidrodinámica de los ecosistemas receptores, los sistemas de monitoreo se enfocan a la producción de datos que son muchas veces más de los necesarios y que no reflejan la información que se necesita. Las tecnologías y los conocimientos propuestos por la ciencia generada en los países desarrollados para la recuperación de sistemas complejos como los ríos y los lagos son poco aptas para las condiciones que ofrecen los ecosistemas tropicales, además de que son prácticamente desconocidas y no se encuentran al alcance de la mayoría las naciones. El resultado es una merma sustancial de la calidad del agua y, por lo tanto, menor disponibilidad para los usos humanos directos y para las funciones y los servicios ambientales necesarios para el sostenimiento de la vida en el planeta. Claramente, estos hechos reflejan la inconveniencia del paradigma occidental para afrontar los problemas de la calidad del agua en el mundo. Sus procedimientos para mantener y mejorar la calidad del agua son también costosos e ineficientes.

Desafortunadamente, estos problemas no son reconocidos, y mucho menos afrontados por las organizaciones y las agencias internacionales que controlan los financiamientos y las tecnologías necesarias para el monitoreo y control de la calidad del agua y por quienes toman las decisiones sobre las políticas hidráulicas que prevalecen en el mundo. Y lo que es más grave: estas estructuras dominantes se orientan en la actualidad a reforzar los estilos occidentales de afrontar los problemas de la calidad, fortaleciendo, con ello, sus muy claras y evidentes ineficiencias para resolver los problemas actuales de la calidad del agua.

HACIA UN NUEVO PARADIGMA DEL AGUA
Urge, pues, una nueva manera de pensar sobre los problemas del agua y sus soluciones. Repensar los problemas del agua significa enfrentar los desafíos que nos impone el futuro a partir de dos nuevos paradigmas: el de la complejidad y el de la incertidumbre (Simonovich 2000).

El primero nos plantea el hecho incontrovertible de que los problemas en torno a los usos del agua serán cada día más complejos. Las decisiones de planificación y manejo tendrán que ampliar sus escalas de espacio y tiempo a fin de incluir las necesidades inter e intrarregionales y en horizontes de largo plazo que incluyen a varias generaciones.

El paradigma de la incertidumbre enfrenta dos cuestiones de la mayor importancia: la primera tiene su origen en la variabilidad inherente a los procesos hidrológicos y la segunda tiene que ver con nuestra fundamental falta de conocimientos o, más exactamente, con los límites de nuestros conocimientos sobre los procesos que afectan a los usos del agua y los otros recursos que integran nuestro capital natural o biofísico.

Toledo, A. (2002). El agua en México y el mundo. Gaceta Ecológica, (64), 9-18. 



DOF: 06/01/1997
(CARABIAS LILLO, 1997)

1. Objetivo y campo de aplicación
Esta Norma Oficial Mexicana establece los límites máximos permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales vertidas a aguas y bienes nacionales, con el objeto de proteger su calidad y posibilitar sus usos, y es de observancia obligatoria para los responsables de dichas descargas. Esta Norma Oficial Mexicana no se aplica a las descargas de aguas provenientes de drenajes pluviales independientes.
3.3 Aguas residuales
Las aguas de composición variada provenientes de las descargas de usos municipales, industriales, comerciales, de servicios, agrícolas, pecuarios, domésticos, incluyendo fraccionamientos y en general de cualquier otro uso, así como la mezcla de ellas.
3.6 Carga contaminante
Cantidad de un contaminante expresada en unidades de masa por unidad de tiempo, aportada en una descarga de aguas residuales.
3.7 Condiciones particulares de descarga
El conjunto de parámetros físicos, químicos y biológicos y de sus niveles máximos permitidos en las descargas de agua residual, determinados por la Comisión Nacional del Agua para el responsable o grupo de responsables de la descarga o para un cuerpo receptor específico, con el fin de preservar y controlar la calidad de las aguas conforme a la Ley de Aguas Nacionales y su Reglamento.
3.8 Contaminantes básicos
Son aquellos compuestos y parámetros que se presentan en las descargas de aguas residuales y que pueden ser removidos o estabilizados mediante tratamientos convencionales. En lo que corresponde a esta Norma Oficial Mexicana sólo se consideran los siguientes: grasas y aceites, materia flotante, sólidos sedimentables, sólidos suspendidos totales, demanda bioquímica de oxígeno5, nitrógeno total (suma de las concentraciones de nitrógeno Kjeldahl de nitritos y de nitratos, expresadas como mg/litro de nitrógeno), fósforo total, temperatura y pH.
3.10 Cuerpo receptor
Son las corrientes, depósitos naturales de agua, presas, cauces, zonas marinas o bienes nacionales donde se descargan aguas residuales, así como los terrenos en donde se infiltran o inyectan dichas aguas cuando puedan contaminar el suelo o los acuíferos.



3.11 Descarga
Acción de verter, infiltrar, depositar o inyectar aguas residuales a un cuerpo receptor en forma continua, intermitente o fortuita, cuando éste es un bien del dominio público de la Nación.
3.16 Límite máximo permisible
Valor o rango asignado a un parámetro, el cual no debe ser excedido en la descarga de aguas residuales.

CARABIAS LILLO, J. (06 de 01 de 1997). NM NMX-AA, DO de la Federación - dof.gob.mx. Obtenido de NM NMX-AA, DO de la Federación - dof.gob.mx: http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=4863829&fecha=06/01/1997





Definición breve: Agua residual municipal e industrial que recibe tratamiento como porcentaje del agua residual generada. Unidad de medida: Porcentaje. Definiciones y conceptos: Aguas residuales: son las aguas de composición variada provenientes de las descargas de los usos público urbano, doméstico, industrial, comercial, de servicios, agrícola, pecuario, de las plantas de tratamiento y en general de cualquier otro uso, así como la mezcla de ellas (Conagua, 2011).
Referencia: Conagua, Semarnat. Estadísticas del Agua en México. Edición 2011. México. 2011.
http://dsiappsdev.semarnat.gob.mx/datos/Agua_residual_que_recibe_tratamiento.pdf


Resumen
En México, el agua ha sido reconocida como un asunto estratégico y de seguridad nacional, y se ha convertido en elemento central de las actuales políticas ambientales y económicas, así como un factor clave del desarrollo social. Lograr que todos los cuerpos de agua superficiales y subterráneos del país recuperen su salud, aporten caudales para satisfacer las necesidades de la población y contribuyan al crecimiento económico y calidad de vida de la población; requiere que se mantengan limpios, sin descargas de aguas residuales urbanas, industriales y agrícolas que los contaminen y afecten más allá de su capacidad natural de asimilación y dilución. En este documento, se presenta una visión global de la situación actual en materia de tratamiento de aguas residuales a nivel nacional. Se presentan las líneas de acción que el Gobierno de México se planteó en la materia, así como el marco normativo y jurídico vigente a fin de contribuir al logro de las metas planteadas. Además se muestran las coberturas de tratamiento que se presentan a finales de 2012, su evolución histórica, las proyecciones para los próximos años y las acciones e incentivos que el Gobierno ha implementado para mantener en operación la infraestructura de tratamiento e incrementar el reúso e intercambio de las aguas de primer uso por agua residual tratada. Como situación particular, se presenta el caso del Valle de México, en donde grandes obras de infraestructura se desarrollan para tratar de disminuir la contaminación de los cuerpos de agua y la presión hídrica actual. Adicional a lo anterior, se exponen las diversas fuentes de financiamiento disponibles para el desarrollo técnico del subsector, haciendo énfasis en lo invertido directamente en saneamiento. Finalmente se presenta la perspectiva hacia el año 2030, planteando diversas acciones que resultan necesarias a fin de elegir una situación deseable en el tratamiento de aguas residuales y los retos que enfrenta la administración para el sexenio 2013- 2018.

sábado, 12 de mayo de 2018

Plan de trabajo


Delimitación del tema




Delimitación del tema
EL AGUA EN LA INDUSTRIA
Residuos de agua en la industria agroquímica.

El agua que resulta de los procesos en la industria agroquímica es debidamente:
Tratada
Reutilizada
Controladada
Cuantificada

Usos
En México, 77% del agua se utiliza en la agricultura; 14%, en el abastecimiento público; 5%, en las termoeléctricas y 4%, en la industria.



 El sector industrial de agroquímicos genera aguas residuales (cargas orgánicas, plaguicidas y fertilizantes, entre otros contaminantes).
Sólo 47.5% de las aguas residuales colectadas recibe tratamiento, y sólo un porcentaje mucho más bajo (difícil de precisar por la falta de monitoreo y vigilancia) cumple con las normas de calidad de las descargas.
OBJETIVOS
Objetivo General: Conocer que se hace con el Agua contaminada que resulta de los procesos de fabricación de agroquímicos. 
Objetivos Específicos:
Conocer si las aguas contaminadas son controladas   
Conocer si las aguas contaminadas son tratadas
Conocer si las aguas contaminadas son reutilizadas
Conocer si las aguas contaminadas son cuantificadas        

ESTUDIO EN ESCARLATA


Hola les presento el esquema:




El estudio en escarlata

1.-Conocimiento del problema: Mi querido Sherlock Holmes: Esta noche, a las tres, ha ocurrido un asunto malo
En los Jardines Lauriston, situados a un lado de la carretera de Brixton. El
hombre nuestro que hacía la ronda vio allí una luz a eso de las dos de la
madrugada, y como se trata de una casa deshabitada receló que algo ocurría de extraordinario. Halló la puerta abierta, y en la habitación de la parte delantera, que está sin amueblar, encontró el cadáver de un caballero bien vestido, al que halló encima tarjetas con el nombre de “Enoch J. Drebber, Cleveland, Ohio, EE.UU.”. No ha existido robo, y no hay nada que indique de  qué manera encontró aquel hombre la muerte. En la habitación hay manchas de sangre,  pero el cuerpo no tiene herida alguna. No sabemos cómo explicar el hecho de que aquel hombre se encontrase allí; el asunto todo resulta un rompecabezas.

2.-Interés que pone al tema: Él sabe que yo le soy superior y lo reconoce ante mí; pero se cortaría la lengua antes de confesarlo ante una tercera persona. Sin embargo, bien podemos ir y echar un vistazo. Trabajaré el asunto por mi propia cuenta. Podré por lo menos reírme de ellos, ya que no sacaré otra cosa. ¡ Vamos! Se puso a toda prisa el gabán y se ajetreó de manera que se veía que el acceso de apatía había sido desplazado por un acceso de energía.

3.-Se dirige al lugar de los hechos: Nos encontrábamos todavía a un centenar de yardas más o menos de la casa; pero él insistió en que nos apeásemos, y terminamos a pie nuestro viaje. El número 3 de los Jardines de Lauriston ofrecía un aspecto siniestro y amenazador.

4.-Hace observaciones desde el entorno de lugar de los hechos: Se paseó tranquilamente por la accra, contempló de manera inexpresiva el suelo, el cielo, las casas de la acera de enfrente y la línea de verjas, todo ello con un aire despreocupado que me pareció a mí que lindaba con la afectación en circunstancias como aquéllas. Una vez que hubo terminado ese escrutinio, se encaminó lentamente por el sendero, o, mejor dicho, por la orla de césped que lo flanqueaba, manteniendo la vista clavada en el suelo. Detúvose dos veces; en una ocasión le vi sonreír y oí que lanzaba una exclamación satisfecha. En el suelo húmedo arcilloso veíanse muchas huellas de pies; pero como los policías habían ido y venido por el sendero, yo no acertaba a comprender cómo mi compañero podía abrigar esperanzas de descubrir allí algo de interés. Sin embargo, después de las demostraciones extraordinarias que yo había tenido de la rapidez de su facultad de percepción, no dudaba de que él era capaz de descubrir muchas cosas que para mí estaban ocultas.
 En la puerta de la casa trabamos conversación con un hombre alto, de cutis blanco y cabellos blondos, que tenía en la mano un cuaderno.

5.-Elabora preguntas rápidas que le den idea general del tema: —¿Vino acaso usted hasta aquí en un coche de alquiler? —preguntó Holmes.
—No, señor.
—¿Ni tampoco Lestrade?
—No, señor.
—Entonces, vamos a examinar la habitación.
—¿Nadie lo ha movido de como está? —preguntó.

6.-En el área de evidencia hace recolección de información muy puntual y precisa,
haciendo mediciones y conjeturas (basadas en sus conocimientos específicos).
Mientras hablaba, sus ágiles dedos volaban de aquí para allá, por
todas partes, palpando, presionando, desabrochando, examinando, en tanto que sus ojos conservaban la misma expresión de lejanía de la que he hablado ya.echó una ojeada a las suelas de sus botas de charol.
Al mismo tiempo que hablaba sacó de su bolsillo una cinta de medir y un gran
cristal redondo de aumento.
Provisto de estos dos accesorios recorrió, sin hacer ruido, de un lado a otro el
cuarto, deteniéndose en ocasiones, arrodillándose alguna vez y hasta
tumbándose con la cara pegada al suelo.
Tan embebecido estaba en su tarea, que pareció haberse olvidado de nuestra
presencia, porque no dejó en todo ese tiempo de chapurrar entre dientes consigo mismo, manteniendo un fuego graneado de exclamaciones, gemidos, silbidos y pequeños gritos, que daban la sensación de que él mismo se daba ánimos y esperanza. Continuó en su búsqueda por espacio de veinte minutos o más, midiendo con el mayor cuidado la distancia entre ciertas señales que eran completamente invisibles para mí, y aplicando algunas veces la cinta de medir a las paredes de un modo igualmente incomprensible. En uno de los sitios reunió con gran cuidado un montoncito de polvo gris del suelo y se lo guardó dentro de un sobre. Por último, examinó con su lente de aumento la palabra escrita en la pared, revisando cada una de las letras de la misma con la exactitud más minuciosa.


7.-Tiene una primera Hipótesis: volviéndose hacia los dos
detectives—. Aquí se ha cometido un asesinato, y el asesino fue un hombre. Ese hombre tenía más de seis pies de estatura, es joven, de pies pequeños para lo alto que es, calzaba botas toscas de puntera cuadrada y fumaba un cigarro de Trichinopoly. Llegó a este lugar con su víctima en un coche de cuatro ruedas, del que tiraba un caballo calzado con tres herraduras viejas y una nueva en su pata derecha delantera. Hay grandes posibilidades de que el asesino fuera un hombre de cara rubicunda y de que tenía notablemente largas las uñas de los dedos de su mano derecha.


8.-Genera preguntas que deberán contestarse con investigación más profunda: Cómo fue el entrar en una casa deshabitada aquellos dos hombres? ¡ Si; en
efecto, se trata de dos hombres !
 ¿Qué se ha hecho del cochero que los llevó en su coche?
¿Cómo un hombre pudo forzar al otro a que tomase veneno?
 ¿De dónde salió la sangre?
 ¿Qué se propuso el asesino, puesto que su finalidad  no fue el robo?
 ¿Cómo se encontraba allí el anillo de mujer? Y, por encima de todo,
¿por qué tenía el segundo hombre que escribir la palabra alemana rache antes
de largarse dé allí?
 Confieso que no veo manera posible de coordinar estos
hechos.
Mi compañero se sonrió con muestras de aprobación y dijo:
—Ha hecho usted un resumen de los puntos difíciles de la situación de una
Manera concisa y acertada.
9.- Concluye: Está muy bien, está muy bien —dijo, sonriente, Holmes—. El cochero podría ayudarme a cargar mis maletas. Pídele que suba, Wiggins.
Quedé sorprendido al oir hablar a mi compañero como si fuera a salir de viaje,
siendo así que no me había hablado una palabra a ese propósito. Había en la
habitación una maleta pequeña, y ésa fue la que sacó al medio y empezó a
sujetar con la correa. Se hallaba activamente ocupado en esa tarea, cuando
entró el cochero.
—Oiga, cochero: écheme una mano, sujetando esta hebilla —dijo, poniendo la
rodilla encima, pero sin volver ni un momento la cabeza.
El hombre aquel se adelantó con expresión arisca y desafiadora y apoyó sus
manos para ayudar. Se oyó de pronto un clic seco, un tintineo metálico y
Sherlock Holmes volvió a ponerse en pie de un salto, exclamando con ojos
centelleantes:
—Caballeros, permítanme que les presente al señor Jefferson Hope, asesino de
Enoch Drebber y Joseph Stangerson. Todo fue cosa de un instante.