Hola les presento el esquema:
El estudio
en escarlata
1.-Conocimiento del problema: Mi querido Sherlock Holmes: Esta noche, a las
tres, ha ocurrido un asunto malo
En los Jardines Lauriston,
situados a un lado de la carretera de Brixton. El
hombre nuestro que hacía
la ronda vio allí una luz a eso de las dos de la
madrugada, y como se trata
de una casa deshabitada receló que algo ocurría de extraordinario. Halló la
puerta abierta, y en la habitación de la parte delantera, que está sin
amueblar, encontró el cadáver de un caballero bien vestido, al que halló encima
tarjetas con el nombre de “Enoch J. Drebber, Cleveland, Ohio, EE.UU.”. No ha
existido robo, y no hay nada que indique de qué manera encontró aquel hombre la muerte. En
la habitación hay manchas de sangre, pero
el cuerpo no tiene herida alguna. No sabemos cómo explicar el hecho de que
aquel hombre se encontrase allí; el asunto todo resulta un rompecabezas.
2.-Interés que pone al tema: Él sabe que yo le soy superior y lo reconoce ante
mí; pero se cortaría la lengua antes de confesarlo ante una tercera persona.
Sin embargo, bien podemos ir y echar un vistazo. Trabajaré el asunto por mi
propia cuenta. Podré por lo menos reírme de ellos, ya que no sacaré otra cosa.
¡ Vamos! Se puso a toda prisa el gabán y se ajetreó de manera que se veía que
el acceso de apatía había sido desplazado por un acceso de energía.
3.-Se dirige al lugar de los hechos: Nos encontrábamos todavía
a un centenar de yardas más o menos de la casa; pero él insistió en que nos
apeásemos, y terminamos a pie nuestro viaje. El número 3 de los Jardines de
Lauriston ofrecía un aspecto siniestro y amenazador.
4.-Hace observaciones desde el entorno de lugar de los hechos: Se paseó
tranquilamente por la accra, contempló de manera inexpresiva el suelo, el cielo,
las casas de la acera de enfrente y la línea de verjas, todo ello con un aire
despreocupado que me pareció a mí que lindaba con la afectación en circunstancias
como aquéllas. Una vez que hubo terminado ese escrutinio, se encaminó lentamente
por el sendero, o, mejor dicho, por la orla de césped que lo flanqueaba, manteniendo
la vista clavada en el suelo. Detúvose dos veces; en una ocasión le vi sonreír
y oí que lanzaba una exclamación satisfecha. En el suelo húmedo arcilloso
veíanse muchas huellas de pies; pero como los policías habían ido y venido por
el sendero, yo no acertaba a comprender cómo mi compañero podía abrigar
esperanzas de descubrir allí algo de interés. Sin embargo, después de las
demostraciones extraordinarias que yo había tenido de la rapidez de su facultad
de percepción, no dudaba de que él era capaz de descubrir muchas cosas que para
mí estaban ocultas.
En la puerta de la casa trabamos conversación
con un hombre alto, de cutis blanco y cabellos blondos, que tenía en la mano un
cuaderno.
5.-Elabora preguntas rápidas que le den idea general del tema: —¿Vino
acaso usted hasta aquí en un coche de alquiler? —preguntó Holmes.
—No, señor.
—¿Ni tampoco Lestrade?
—No, señor.
—Entonces, vamos a examinar la habitación.
—¿Nadie lo ha movido de como está? —preguntó.
6.-En el
área de evidencia hace recolección de información muy puntual y precisa,
haciendo
mediciones y conjeturas (basadas en sus conocimientos específicos).
Mientras hablaba, sus
ágiles dedos volaban de aquí para allá, por
todas partes, palpando,
presionando, desabrochando, examinando, en tanto que sus ojos conservaban la
misma expresión de lejanía de la que he hablado ya.echó una ojeada a las suelas
de sus botas de charol.
Al mismo tiempo que
hablaba sacó de su bolsillo una cinta de medir y un gran
cristal redondo de
aumento.
Provisto de estos dos
accesorios recorrió, sin hacer ruido, de un lado a otro el
cuarto, deteniéndose en
ocasiones, arrodillándose alguna vez y hasta
tumbándose con la cara
pegada al suelo.
Tan embebecido estaba en
su tarea, que pareció haberse olvidado de nuestra
presencia, porque no dejó
en todo ese tiempo de chapurrar entre dientes consigo mismo, manteniendo un
fuego graneado de exclamaciones, gemidos, silbidos y pequeños gritos, que daban
la sensación de que él mismo se daba ánimos y esperanza. Continuó en su búsqueda
por espacio de veinte minutos o más, midiendo con el mayor cuidado la distancia
entre ciertas señales que eran completamente invisibles para mí, y aplicando
algunas veces la cinta de medir a las paredes de un modo igualmente incomprensible.
En uno de los sitios reunió con gran cuidado un montoncito de polvo gris del
suelo y se lo guardó dentro de un sobre. Por último, examinó con su lente de
aumento la palabra escrita en la pared, revisando cada una de las letras de la
misma con la exactitud más minuciosa.
7.-Tiene una primera Hipótesis: volviéndose hacia los dos
detectives—. Aquí se ha
cometido un asesinato, y el asesino fue un hombre. Ese hombre tenía más de seis
pies de estatura, es joven, de pies pequeños para lo alto que es, calzaba botas
toscas de puntera cuadrada y fumaba un cigarro de Trichinopoly. Llegó a este
lugar con su víctima en un coche de cuatro ruedas, del que tiraba un caballo
calzado con tres herraduras viejas y una nueva en su pata derecha delantera.
Hay grandes posibilidades de que el asesino fuera un hombre de cara rubicunda y
de que tenía notablemente largas las uñas de los dedos de su mano derecha.
8.-Genera preguntas que deberán contestarse con investigación más
profunda: Cómo fue el entrar en una casa deshabitada aquellos dos hombres? ¡ Si;
en
efecto, se trata de dos
hombres !
¿Qué se ha hecho del cochero que los llevó en su
coche?
¿Cómo un hombre pudo
forzar al otro a que tomase veneno?
¿De dónde salió la sangre?
¿Qué se propuso el asesino, puesto que su
finalidad no fue el robo?
¿Cómo se encontraba allí el anillo de mujer?
Y, por encima de todo,
¿por qué tenía el segundo
hombre que escribir la palabra alemana rache antes
de largarse dé allí?
Confieso que no veo manera posible de
coordinar estos
hechos.
Mi compañero se sonrió con
muestras de aprobación y dijo:
—Ha hecho usted un resumen
de los puntos difíciles de la situación de una
Manera concisa y acertada.
9.- Concluye: Está muy bien, está muy bien —dijo, sonriente,
Holmes—. El cochero podría ayudarme a cargar mis maletas. Pídele que suba,
Wiggins.
Quedé sorprendido al oir
hablar a mi compañero como si fuera a salir de viaje,
siendo así que no me había
hablado una palabra a ese propósito. Había en la
habitación una maleta
pequeña, y ésa fue la que sacó al medio y empezó a
sujetar con la correa. Se
hallaba activamente ocupado en esa tarea, cuando
entró el cochero.
—Oiga, cochero: écheme una
mano, sujetando esta hebilla —dijo, poniendo la
rodilla encima, pero sin
volver ni un momento la cabeza.
El hombre aquel se
adelantó con expresión arisca y desafiadora y apoyó sus
manos para ayudar. Se oyó
de pronto un clic seco, un tintineo metálico y
Sherlock Holmes volvió a
ponerse en pie de un salto, exclamando con ojos
centelleantes:
—Caballeros, permítanme
que les presente al señor Jefferson Hope, asesino de
Enoch Drebber y Joseph
Stangerson. Todo fue cosa de un instante.
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